Sé que anteriormente te dije que “No es sencillo ser bueno en muchas cosas, pero sí es posible ser el mejor en resolver un problema o situación específica para tus clientes objetivo” y que lo mejor sería enfocarnos en un nicho de mercado, y es cierto, sólo que esto aplica para las empresas que inician y que están comenzando a penetrar en un mundo competido y competitivo. El lograr el enfoque en un cierto nicho de mercado, sin lugar a dudas es la mejor ruta de introducción y crecimiento.

Pero también es cierto que una vez que has logrado manejar tus procesos y entrega, que has logrado encantar a tus clientes y que has logrado su lealtad (clientes que voluntaria y felizmente regresan a comparte), es el momento de sorprender a tus clientes cautivos con nuevas ideas, nuevos proyectos, productos o servicios, de lo contrario podrán comenzar a buscar algo más, allá afuera. Vivimos en un entorno cambiante, en donde las soluciones probadas abren espacio a nuevas necesidades que requieren ser resueltas.

Así que, aunque en algunos mercados (como USA) se aprecia y considera el más alto nivel de especialidad como una cualidad propia de la empresa (p.e. el especialista en tornillos para ventanas corredizas de aluminio anodizado), esto no es así en el mercado mexicano, en dónde se espera que la empresa sea propositiva e innovadora. Ojo, no significa volverte todólogo (p.e. el milusos que puede desde arreglar zapatos hasta pintar casas a domicilio), sino encontrar el justo medio en la diversificación dentro de tu ramo y para tu mercado.

No existe una regla fija en referencia al tiempo en el que un producto puede o debe ser “actualizado”, mejorado, cambiado o sustituido, en realidad es una cuestión de tendencias de mercado y de tiempo de vida de los productos. Así pues, hace algunos años un producto bien podía durar 50 años en el mercado, posteriormente se redujo a 20, 10, 5, 3, y actualmente hay productos que tienen un “tiempo de vida” de 6 meses a un año. Depende el sector y la industria.

Las sesiones de innovación al interior de la empresa deben fomentar el pensamiento creativo y apoyar las nuevas ideas, sin importar la fuente, aunque ciertamente la mejor fuente siempre serán tus clientes actuales. Esto no significa que debes apoyar todas las ideas, si no que debes permitir que nazcan (en un ejercicio de semáforo verde), para posteriormente analizar y discriminar (en un ejercicio de semáforo rojo) las mejores ideas, que serán aquellas que agreguen valor a la oferta y estén alineadas con el propósito y los valores de la empresa.

Cuando las ideas autorizadas sean revisadas por un consejo de innovación se definirá la jerarquía, impacto y prioridad para su desarrollo.

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